¿Quiénes son ellos?, ¿y donde están?, ¿y cómo saben todo esto?
A veces siento como eres en verdad, pretendiendo ser algo que no es, ser algo que no es, vivir algo que no es real.
Tú y tus juegos irreales, ¿sabías que la ignorancia es indiferente? ¿Por qué vivimos así? ¿Te agrada estar así? ¿Sabías que ellos no hicieron nada para salvarnos? Y tú aquí pretendiendo estar bien, aquí, encerrado en tu propio cuerpo y obligándome a estar en el mío.
¿Alguna vez pensaste que me hacías daño?, ¿sabías que este no era el camino correcto?, ¿lo sabías? Entonces, ¿por qué seguiste? Si sabías que todo esto acabaría mal, sabiendo que nada bueno nos traería.
Pero tú pretendiendo darme confianza, y te seguía como una estúpida, ¿jamás pensaste en mí? No, solo en tus caprichos de adolescente, jamás pensaste que este camino me haría daño, sólo tú, tú, maldito Gerard Way.
- Lo siento… -dijo tomándose la cabeza con las manos- lo siento tanto…
- ¿Ahora lo sientes? –dije efusiva- cuando ya el daño esta hecho.
Silencio.
- Sabes que no era mi culpa –dijo- de todas formas no lo querías.
- ¡Pero no era para venderlo! –grité- ¡era nuestro hijo!
- ¿Ahora te importa…? -dio pausa- pero cuando te lleve a esa
clínica no mostraste resistencia.
- ¡¿Tenía otra opción?! Si me estabas arrastrando hacia el lugar.
- Hay mucho tiempo para tener más, Mae.
- Pero yo lo quería, ¿no entiendes? –dije en un susurro- lo quería –repetí en un sollozo.
Maldita adicción, hace que tu mente se trastorne y cometas graves errores, muy graves. Con Gerard éramos muy jóvenes, y nuestras mentes siempre estaban en alto, ni siquiera nos dimos cuenta cuando yo estaba embarazada, si no cuando mi panza comenzó a crecer y vimos que algo estaba mal.
6 meses antes.- Usted está embarazada –el doctor me regalo una dulce sonrisa.
- ¿Cuántos meses tiene? –Gerard preguntó enojado.
- Tiene 3 meses… lo felicito, es un varón.
Mi corazón no daba más de alegría, mis brazos solo esperaban arrullarlo, y mis labios esperaban besar esa tersa y delicada piel.
- ¿No te das cuenta que esto es un error? –me tomó fuertemente de los hombros.
- ¿De qué estas hablando? –pregunté confundida.
- Tendrás que elegir… -dijo alejándose de mí- el hijo que esperas o tu adicción a las drogas, piensa que no podrás tener las dos cosas,
él no puede vivir en un mundo como el nuestro.
- Pero por él puedo dejar la droga… estoy segura, Gerard – tomé su rostro- ¿me crees?
- ¡No!, no te creo –arrebató mis manos con brusquedad- ¿Cuántas veces haz dicho esto?, ¿Cuántas, Mae?
- Muchas –dije escondiendo mi rostro- ¿Qué haremos entonces?
Camino por toda la habitación deshecha que era nuestro hogar.
Mi mente ya imaginaba lo peor.
- Tendremos que regalarlo o venderlo, lo que salga primero, pero
eso yo no lo quiero, ¿entendiste?
5 horas antes.- Gerard, tengo miedo –mis labios temblaban, al igual que mis piernas- Gerard, escúchame, por favor escúchame… tengo miedo, no me lleves ahí, por favor –rogaba.
- ¡¿Qué quieres?! –gritó ya rendido.
- Por favor, no me lleves ahí, ¡¿no entiendes que tengo miedo?! –traté de correr, pero él era mucho más rápido que yo y me alcanzó fácilmente.
- Ya está decido, te sacarás
eso, ¡y se acabo!
- ¡Tú lo decidiste!, ¡yo no! –lloré con mucho dolor- quiero al bebé, Gerard, es tan tuyo como mío, ¿no entiendes?
- Ya no es
nuestro problema.
Me arrastró hacia la
clínica, ya nos estaban esperando un hombre y dos mujeres, el lugar era terriblemente lúgubre. Gerard constantemente me decía que me tranquilizara, que todo estaría bien. ¿Cómo podía estar tranquila si
ellos arrebatarían a lo que estoy amando?
Me colocaron en una cama, los utensilios no me daban buena espina, pero no tenía otro remedio, todo esto lo estaba haciendo por
él, y los dolores ya eran bastante fuertes, ¿por qué no puedo ser más fuerte y enfrentar la situación?, ¿por qué me dejo llevar por Gerard? Es mi perdición, perdición que amo con todas mis fuerzas.
Mis lágrimas se deslizaban por mis mejillas, mientras mis adentros sentían lo que
ellos hacían con
mi bebé. Lo escuché llorar y gimotear, era lo más hermoso que mis oídos escucharon, pero no pude verlo, solo Gerard lo vio y quedó sorprendido, tan solo pude ver su expresión. ¿Será hermoso?
Ahora me pides perdón, ahora, ¿por qué ahora?, ¿por qué me ves destruida?, ¿es por eso? ¿Quién puso las normas? Yo jamás di mi consentimiento, yo jamás le haría daño a
mi hijo. ¿Por qué soy tan débil?, ¿por qué no lo pensaste antes de arrepentirte? Ya todo esta hecho, y nosotros estamos destruidos y muertos en vida. Y es irónico también, porque lo que tendemos a hacer influye sobre lo que ellos dicen.
7 años después.Sana, rehabilitada… sola. Era el mejor camino, yo seguí con mi vida y él con la suya, era mucho mejor así.
Después del trabajo siempre paseaba por el parque, sólo para ver a los niños jugar por ahí, me sentía vacía cada vez que una madre abrazaba a su hijo, y cuando miraba los míos, los encontraba vacíos. Ese dolor jamás desaparecerá de mi pecho, de mi corazón.
Con Gerard lo intentamos muchas veces, pero nunca fuimos bendecidos otra vez, cómo íbamos a hacer bendecidos si
regalamos a nuestro propio hijo, después de eso, deje de quererlo, tan sólo lo quería por compañía, para no estar sola.
A lo lejos vi a un niño que se parecía mucho a Gerard, tenía su mirada pícara y mis gestos, ¿será que…? No, no puede ser, yo jamás lo vi, no podría saber como es, si yo nunca… lo conocí. Pronto, su pelota se detuvo a mis pies, fue corriendo a buscarla donde estaba yo, se agachó y la recogió, me miro por unos instantes, y sonrío con esa sonrisa que siempre Gerard me regalaba en las mañanas.
De pronto, mientras yo seguía observando al hermoso muchachito, unas manos se posan sobre mis hombros interrumpiendo mis pensamientos. El dueño de esas manos se sienta a mi lado y me mira fijamente.
Fue un segundo, quizá un minuto o varios, no lo sé en verdad, me costó reconocerlo... pero algo en mi mente se abrió y al fin lo hice… era Gerard... con mi ¿hijo? ¿Esto es un sueño?
Miré a ese pequeño niño, con esa dulce sonrisa que me estaba regalando.
Una sola frase salió de sus tiernos labios, sólo fue una y fue la más dulce que jamás oí.
- Hola mamá…-xo.